Con el universo hice un pacto, condicionada a vivir al servicio de otra vida y así aprender a cuidar de la mía. Armadura es mi piel, ya nadie recuerda lo que hay dentro. Pero hay algo en mí tan mío como esto que escribo, tan salvaje que al no conocerlo, me ha destruido. Ese algo que me impulsa a escribir para destinatarios anónimos y a mirar del modo en que miro. No es un don, le he llamado maldición, pero tampoco. Es quizá simplemente una manía, ¿sabes? probablemente algún tipo de adicción. Solía dejarme arrastrar por su marea hasta varar en algún lugar cualquiera; sola, herida y sedienta. Solía no importarme porque no conocía el amor. Usé esa palabra, me asusta un poco hacerlo ahora, soy precavida. Luego estaba él; príncipe, héroe o víctima, no lo sé. No estoy segura de quién rescató a quién, pero sé que desde sus entrañas aprendí a cuidarme y desde sus ojos aprendí a amar al espejo, mas ya no puedo acercarme. Quiero contarte que el origen de mis más tiernas pasiones está lo más lejos posible, porque así es como funciona la abstinencia. No me leas muy en serio porque sigo enferma, porque acaso todo esto que escribo es sólo el delirio de mis síntomas rehusándose a abandonarme, pero aún así quiero decirte. Quiero escribirte aquí y no a ti, por vergüenza y sensatez, que no eres el único ni el primero, como yo tampoco lo soy para ti, pero te quiero. Y quisiera ver tus lágrimas y llorar contigo, o reír que es lo mismo. Hay algo en tus manos, hay algo en tus ojos, en tu sonrisa, en tu voz y en tu andar que me recuerda a mí o a alguien que he sido, o a alguien que seré. Hay algo en tu pasado, tu presente y tu futuro, que resulta tan inspirador como un animal. Hay algo en tu homogeneidad que me obliga a seguir siendo centinela, pero esta vez también de ti. Que me orilla a retirar la armadura frente a tus ojos y exponer mis heridas, por minúsculas o grandes que sean. Hay un descanso en tu arena, encuentro una tregua. Y te quiero ver esperando por tu princesa, sé que tienes tiernas nubes con ella y eso también me apasiona, así que sólo quiero mirarte sin importar si el encanto se esfuma o echa raíces. Y espero volver a estar siempre aquí cuando lo necesites, cuidándote.
Como público, los mexicanos somos muy entregados; efusivos, amistosos, y en algunos casos empalagosos y acosadores. En lo personal siempre he intentado aterrizar a mis ídolos, aunque honestamente no he tenido mucho éxito. De cualquier forma considero que las primeras veces siempre son importantes, es por eso que escribo sobre la primera vez que vi a Daniel F. De tres posibles fechas me decidí por la que resultó (o en mi ambición fanática eso creo) el show más fugaz de todos. Fugaz porque, no sé si la energía, la emoción o la rapidez de un show eléctrico, o quizá de nuevo mi percepción fanática, o factores desconocidos para mí lo hicieron parecer una presentación apresurada, que se me figuró un suspiro de unos 40 minutos, algo a lo que no estoy acostumbrada, incluso tratándose de bandas que suenan más veloz en vivo que en estudio. Insisto en quejarme, pero simplemente no puedo lamentarlo; estoy agradecida de sobra. La introducción fue totalmente amena, con una selección de bandas que parecía haber sido planeada minuciosamente. Al evento llegaba público diverso y por momentos me sentía en un evento clandestino sin género, lo cual resultaba muy acogedor. Me encontraba en un buen sitio; frente al escenario hacia un costado, con las bocinas retumbando en mi oído, pero no me molestó. Pedí a una pareja que se encontraban a mi lado que me guardaran el lugar y salí un momento, desde ahí comenzó la cuenta regresiva a lo que la mayoría esperábamos.
A mi regreso se había acumulado mucha gente con respecto al modesto lugar, gran parte congregados frente al pequeño escenario cantaban al unísono con la última banda invitada. Afortunadamente tras dos o tres empujones logré recuperar mi sitio y terminando la última canción, la banda invitada dejó paso abierto a la leyenda peruana. Como ya mencioné antes yo me debato entre las mariposas en el estómago y la razón, así que no pude evitar sentir mis entrañas estrujarse cuando alcancé a ver desde mi lugar una gorra que anunciaba Leuzemia sobre un apelmazado pelo canoso. Y qué euforia... volví a tener 14 años en mi primer concierto de rock. El señor F intercambiaba palabras con algunos, sonreía y movía sus manos con nerviosismo intentando no apartar la mirada de los chicos que lo acompañarían tocando, quienes ya se acomodaban en su respectivo sitio. Yo empecé a perder de a poco la noción de mí misma (perdón, realmente es de las personas que más admiro en el mundo) cuando subió al escenario, y literalmente sentí que su presencia sobre esos 30 cm de tarima me empujaría a caer sobre mi espalda; me embriagó esa sensación de incredulidad al mirar por primera vez de frente a la persona que admiras. No me gusta tener que aclarar que esto me sucede igual con Roger Waters por ejemplo que con Daniel F; me parece es igual de shockeante, o puede que incluso más en algún modo personal. Así que contuve el aliento hasta que La caracola subterránea, que me había perseguido durante las últimas semanas previas a ese día, rompió la expectación de decenas de rostros alrededor con su "Por la luz de tus labios me podría ir muriendo...". A partir de allí todo es una mancha, o dos o tres, o como diría otro maestro "Una imagen en el aire de un pintor apresurado" *. Rock en vivo, en su más puro y sencillo estado. Recuerdo y destaco haber bailado temas de los primeros álbumes de Leuzemia, y de la nada ser absorbida - invitada - por el pogo; recuerdo haber cantado Oirán tu voz, oirán nuestra voz como un himno; recuerdo al chico con cámara en mano pidiéndome prestado mi lugar para unas tomas. Recuerdo haber escuchado Yo pienso en tí, y cantarla con la cabeza apoyada en la bocina junto a mí; recuerdo El espejismo de los sentenciados tan breve, fugaz y ensoñadora que casi no fue interpretada. Recuerdo haber sido apuñalada por El hombre que no podía dejar de masturbarse; enterrada, velada, y enseguida resucitar como muerta viviente por una Demolición. Me sentí tan ridícula como suena, pero no me sentí sola gracias a esa descomunal magia al unísono de la música en vivo. A mi alrededor pasaba algo similar con algunos mientras que otros simplemente guardaban oído, respeto y atención. El shock me duró más de una semana y no es sino hasta después de dos que puedo intentar describirlo. Después de hechizar a casi todos con su humilde encanto, acompañado de una calidad responsable y excelente por parte de los músicos de apoyo, Daniel bajó a regalar fotos y firmas. No perdí oportunidad de llevarme a casa el recuerdo más Feo del mundo, así que le pedí una foto conmigo. De entre cientos de cosas que por semanas pensé que le diría, al final la razón se conjugó con mi emoción para dar como resultado un simple "Gracias por venir. En verdad, muchas gracias." ** De la canción "Rock en vivo", del canta autor Rockdrigo Gonzalez.
No me equivoqué de escena. El pasado sábado tuve el inmenso placer de encontrarme por primera vez con uno de los músicos y personas que más admiro, experiencia tremenda de la cuál hablaré con más calma en otro post. El evento, organizado por un colectivo de nombre Auxilio Récords abarcó tres fechas, una al norte de la ciudad, una al centro, y una al sur. Yo lamentablemente sólo tuve el placer de presentarme a la del centro, en un lugar excelentemente bien ubicado, a unos pasos de la salida de la estación Salto del agua, del metro de la Ciudad de México. Debo hacer mención especial a la organización, que me pareció muy comprometida de principio a fin, y gracias a quienes pudimos disfrutar de tres eventos de calidad. En cuanto a mi experiencia, dedico este post a las voces que deben ser escuchadas; una pequeña reseña de la impresión que las bandas invitadas dejaron en mi: Los Jerk Es una banda de garage punk rock muy alegre y lúdica. Con sólo tres instrumentos, cuatro integrantes, pero la suficiente energía para llenar un foro completo y prender los ánimos desde la primera canción. Un bajo que incita a bailar y un vocal saltando y gritando aquí y allá son un sello que definitivamente vale la pena escuchar y ver en vivo. Y por bailar nos regalaron un set-list! Los Krueles Es quizá la cuarta o quinta vez que tengo el placer de escuchar a los Krueles en vivo, y siempre son puro corazón. Esta banda representa gran parte del legado que el punk rock argentino ha influido en tierras aztecas; cerveza, actitud, mujeres, romance, desamor. Punk rock en estado puro con tendencias melódicas y letras que hacen que te entre basurita en los ojos. Como le dije a mi hermana "Ya van a tocar los Krueles, deja voy por las chelas". Siempre es un placer.
Agudos, Crónicos y Vegetales
Finalmente pude conocer a esta banda que, desde el curioso nombre me tenía intrigada. Empezamos por notar tres guitarras, un bajo y una batería coordinados perfectamente en un ritmo un poco post punk, y nos complace descubrir que la baterista comienza a cantar. Del resto y de tanto bailar sólo recuerdo experiencia, buena onda y temas que me volaron la cabeza, como un digno cover a Now I wanna be your dog, y otro tema muy mínimal cuyo nombre no recuerdo, pero aludía a los borrachos. Que viva Xochimilco y su gente creativa. Desafortunadamente salí un momento y no pude escuchar a la última banda, así que hasta aquí cierro mi reseña, convencida de que, como dije ese día "Son los 100 pesos mejor gastados de mi vida". No todos los días vas a ver a tu favorito por un precio ya de por sí asequible y te encuentras con un preludio tan agradable. Gracias bandas, y gracias Auxilio Récords. Aún me siento en deuda.
**Título de la canción del canta autor Daniel F, que trata el tema de las bandas emergentes, clandestinas, y su derecho a ser escuchados.
No es casualidad: El precio de la gasolina sube de un absurdo modo que no ha sucedido en años y Björk viene a la ciudad de México por primera vez. Pero en este país nada es casualidad. Alucinante... mente indignantes son los precios que se manejan: 750 para verla en tamaño pulgar, y 12 mil o no se cuántos si le quieres ver los ojos. Parecería lógico para una artista que maneja producciones muy ambiciosas en sus presentaciones, pero no lo es. Estamos hablando nuevamente de una exclusividad, de que la música sólo está al alcance de un sector poblacional, o bien de aquel que casi literalmente vende su alma por ver a su artista.
Yo siempre supe que jamás vería a Björk en vivo, pero tras ver el cartel patrocinado por OCESA justo después del aumento a la gasolina, lo primero que pensé fué en cómo la habrán convencido. OCESA, una empresa cuyas acciones fueron adquiridas por la televisora oligarca mexicana por excelencia, Televisa. OCESA, que lucra abriendo preventas exclusivas con tarjeta habientes y Ticketmaster que terminan siendo subastas cínicas donde sólo ganan unos pocos. OCESA, que ha monopolizado la música en vivo, dejado sin oportunidades a miles de músicos locales y millones de ciudadanos sin posibilidad de acercarse a la cultura. OCESA, el culpable de que artistas internacionales underground o de "talla menor" se presenten en hoyos olvidados e inseguros. OCESA, el que paga una miseria al músico que patrocina, comparado con el botín que se reparte.
Y así es como la gasolina está en sus mejores y más accesibles precios en los últimos años en el mundo, mientras que en México el costo es desorbitante. Así es como Björk cobra precios justos por su trabajo en Europa, y precios imposibles nos cuesta verla en México. No, ni siquiera 6 mil de los 12 mil pesos, ni siquiera 300 de los 750 que pagas van destinados a ella. Si vas a ver a Björk, le estás pagando a Televisa y asociados, no a ella. En otras palabras, están explotando su trabajo, y tú lo estás comprando. En redes sociales sus "fans" presumen sus boletos, sin saber la relación existente: Prostituta-Padrote-Cliente; Björk-OCESA-Tú.
No, ir a ver a Björk en el Auditorio Nacional no es 'cool'. Ir a verla sólo demuestra una triste ignorancia o una gran frivolidad y conformismo. Sólo es el reflejo de lo que la sociedad mexicana es, y el por qué tenemos este gobierno y esta crisis. El hablar de Björk para mí es sólo un ejemplo que uso porque a mí me gusta, pero no es la primera ni la última vez. Ha pasado y ha funcionado con otros músicos, y seguirá siendo así. ¿Que estoy ardida porque soy jodida y no podré verla? Obviamente de eso va todo. Para mí el ver a Björk en tamaño pulgar podría implicar dejar a mi hija sin comer por días, para miles de personas también. Para otros miles implica quedarse sin hogar, y para otros ni siquiera es una posibilidad. Nuestro gobierno dice que los pobres no tenemos derecho a la cultura, y nosotros decimos "sí". De eso va todo. Y claro nunca falta quién me invite la entrada "Gracias a dios soy bonita"** Pero de paso aclaro, por si se sintieron ofendidos, esta es la razón por la que no pienso ir. **Referencia a la canción "Thank God I'm Pretty" de Emilie Autumn.
Esta entrada en particular es con fines informativos y de opinión personal, al final cada quién sabe lo que hace con su mierda.
Cuando abrí los ojos para ver a la persona irresponsable en que me había convertido, no me perdoné los errores dos veces. Entonces conocí a la persona que me salvó la vida. La primera y la segunda vez que la vi, lloré de la impresión. Pienso que ese es el único y auténtico amor a primera vista que puede generarse. Un año después, en medio de una crisis y al borde del suicidio, tuve la lucidez de decidir seguir viviendo sólo para cuidar de ella. Esto ha resultado ser lo más difícil que he hecho en mi vida, pues en este mundo lleno de mierda todo puede hacerle daño, todos parecen no poder evitarlo. Y no he sido lo suficientemente astuta, pero no quiero culparme así que intento con rabia, pero con cautela, alejarla de todo lo que la ha dañado.
Ella me hizo tener una nueva oportunidad de encontrar un sentido diferente a mi vida. Ahora me aferro a mis ideales contra corriente, aunque sé que el mundo seguirá girando en dirección opuesta. Busco la manera de realizar mis sueños menos egoístas dentro de un sistema que te lo prohíbe, donde el dinero mueve todo, y para nosotros el dinero sólo es techo y comida, en el que el hombre tiene el poder absoluto y como mujeres tenemos suerte de estar vivas, en el que las víctimas del sadismo más crudo son constantemente los más vulnerables.
No sabía cómo explicarte que tengo un problema de adicción. Ese tipo de adicción tan común y del que nadie habla, tan normalizado. Soy codependiente, otra vez esa palabra. ¿Cómo explicarlo?... "El amor no es lo primero en la vida, sino lo segundo." Alguien como yo comete el error de poner al amor romántico (u otras relaciones) en primer término, comete el error de ponerse a sí mismo en segundo término. Casi todos mis problemas son consecuencias de mi adicción; todos mis sueños han sido relegados por el amor romántico, y no es fácil decir todo esto. Duele. No exagero al decir que tengo suerte de estar viva, muchos hombres son realmente impredecibles. He terminado por desconfiar de todos. Luego estabas tu, con una ternura casi femenina sin necesidad de distar de tu género. Más bien homogéneo, como los niños pequeños. Más bien auténtico. Tu y tu empatía para con el sexo femenino. Y yo, enojada con todos los hombres del mundo. Yo, resignada a la premisa feminista radical de que todos los hombres son iguales. "En el lugar más extraño del mundo, en el lugar más normal...", sonreías en cualquier circunstancia y tolerabas con la frente en alto al macho ególatra que se siente dueño de todos, que se quiso sentir dueño de ti. Vi las miradas que te lanzaba. Su frustración radicaba en que ni en sus mayores esfuerzos podría ser lo que a ti se te da tan naturalmente. En realidad eres en ti mismo una modesta revolución. Lo vi con mis propios ojos, pero aún así te negaba. Porque, naturalmente, me estoy rehabilitando y parte de ello es no volver a idealizar a nadie. Me repetía que simplemente eres un buen chico. Un buen chico entre millones. El mismo razonamiento que usé para normalizarte no paraba de hacerme mucho ruido. Y al mismo tiempo me auto regañaba por darle importancia. Pero todo lo que se reprime termina por desbordarse, quizá por eso, sabiamente terminaste por hablarme de cómo te sentías hacia mi. Encendiste una chispa sin tener idea del riesgo que implica. ¿Suele ser tu manera de hacer las cosas? A pesar del magnetismo que me producías siempre preferí no pensar en ti de ese modo. No es la primera vez que termina invirtiéndose. Estás entrando en un terreno peligroso, algo tan simple ha causado llamas de pensamientos, ideas, recuerdos y hasta ridículas ilusiones en mí. ¿Es tu confesión una invitación? Yo estoy en rehabilitación y tu tienes un compromiso. Nuestro pasado todavía es presente. Habría sido perfecto en otro momento, así que ¿podemos ser amigos?... ¿Podemos?
He estado pensando en ti desde ese día. No sabía como explicarte que así soy. La persona que más he odiado en mi vida me describió como una hortaliza fértil con cualquier rocío. Yo lucho contra esa definición día a día. Lucho por no volver a intentar crecer alimentándome de brisas vulgares, hipócritas, violentas. No es así como quiero ser, no quiero ser una víctima. Le doy exceso de importancia a algunas cosas irrelevantes. Quienes me conocen en persona me han dicho que soy una persona tranquila, porque quizá es lo que intento aparentar para esconder la tensión que llevo dentro. Hago que todo me importa una mierda cuando en realidad no puedo ni dormir. Soy un tornado.
Tu siempre me pareciste dulce. Recuerdo la primera vez que te vi detenidamente:
"Estaba sentado con las piernas cruzadas sobre el brazo de un sofá (¿o una mesilla?) Llevaba una gorra con víscera, color negro con un círculo rojo en la parte frontal que me hacía pensar en la bandera del sol japonés; un sol nocturno japonés Me miró con seriedad desde su lugar, o quizá no a mí sino al infinito."
Esa sensación de ternura se hacía manifiesto por medio de todo tu físico, palabras y movimientos. Nunca fue cosa mía, todo el mundo lo sabía. Nunca me sentí especial ante ti. Nunca me siento así ante nadie que no sea yo misma, cuando estoy entre gente, cuando estoy expuesta. Pienso que llamo la atención, estoy segura de ello pero es sólo un flash. En realidad no soy interesante para la mayoría de las personas. No me sentí especial para ti, ni cuando tomé la iniciativa de presentarme contigo (lo cual es nuevo para mi). Me sorprendió advertir que llevas un alma eternamente joven, y esto le atribuyó más ternura a tu esencia. O quizá sólo la justificó.
Y así podría decir cualquier cosa de ti, pero el modo en que vuelas... Habría pasado por alto todo el resto, pero te vi volando en el estacionamiento. A mi no me impresionan las apariencias o el dinero, ya tampoco el intelecto. A mi me impresionan las pasiones. La primera vez que te vi volar, de inmediato supe que eres libre.
No creo en la casualidad, tampoco en los designios de Dios. Yo sólo creo en la naturaleza; en la Energía y sus fuerzas de acción y reacción.
Haberme alejado de él es el duelo más extraño. Extraño como adjetivo y también como verbo aunque sé que no volverá. Sólo seguí los pasos de la Nada, del Todo. Sólo seguí el "camino del Haz"* y sé que le he roto, sé que no lo comprenderá. O quizá algún día lo haga, mas no espero que sea pronto.
Por primera vez tengo el timón en mis manos y estoy aprendiendo a dirigirme. Me apremia una impasible sensación de que algo importante está por suceder. Quizá así es como se sienten los frutos maduros al desprenderse, o tal vez esté esperando vanamente una recompensa por el sacrificio de su presencia. Sin embargo no es precisamente que espere una gratificación, tengo muy en claro que las consecuencias a veces toman su tiempo. Probablemente sólo soy una optimista intentando dar un sentido a cada momento de mi vida mediante creencias dementes y esperanzas ingenuas.
Y soy tan completamente normal, alguien hace poco me lo dijo. Lo soy incluso a pesar de que para muchos "normales" no lo soy.
A veces dejo de escribir porque me aburro de mí misma, por eso es que sólo lo hago estando ebria en pasiones y/o emociones. A veces -como ahora- no tengo idea de por qué estoy escribiendo. Y en muchas ocasiones por indisciplina no abordo los temas que quisiera por lo que termino escribiendo cualquier cosa.
Yo quiero escribir Revolución. Pero "¿A qué le llamas revolución?" escribió él un día.
¿A qué le llamas amor? Revolución es amar, por ejemplo, pero amar verdaderamente, con la ternura y las entrañas, con las manos y los pies, con los ojos y la vida; amar tal que tus acciones trasciendan el egoísmo; amar a quien puedas, amar lo que quieras, dejar al amor ocupar tu interior y después tomarlo y crear. Eso es Revolución.
El sacrificio, por ejemplo, también es Revolución, pero no hablo del sacrificio por causas frívolas, sino de la determinación de dirigir la vida hacia una causa poco o nada egoísta. Esto es, según mis torpes cálculos, el inicio de toda Revolución.
Posiblemente sea por ello que escribo tanto sobre amor y desamor, o bien bajo la influencia de éstos...
Ansiedad suave es la ternura; la delgada línea que delimita el amor No eres algo en mi vida y probablemente jamás volverás a serlo No eres nada en mi vida salvo lo que hoy soy La mujer sentada a mi derecha se levanta en el instante justo en que empiezo a escribir esta nota Todo sigue con la normalidad que cabe en mi vida llena de coincidencias, y yo sigo escribiendo desde muy tarde A mí sigue sin importarme gastar algunos minutos de mi apremiante tiempo sólo pensando en ti o escribiendo cualquier cosa con tu ausencia como testigo de que te aludo en cada verso por mucho que a veces intente no hacerlo
El agua se me escapa en nostalgia carente de algún sentido y yo aún tengo tanta sed de sed*
Esta es mi segunda traducción en el blog de una letra de la clandestinamente polémica banda Crass. Una joya del arte contemporáneo en plenos 70's, que ni buscaba ni obtuvo el reconocimiento merecido son, a mi parecer, un fenómeno digno de conocer y analizar.
"¿Tu crees que vine a este miserable mundo para que me gobiernes y asesines,
En tus apestosas fábricas y oficinas con tus estúpidos sistemas y habilidades?
¿Tu crees que no tengo nada mejor que hacer que arrastrarme en la mierda,
Pidiendo el hogar y pan que me corresponden, y esperando una palmada en la espalda?
¿Tu crees que no tengo nada mejor que hacer que vivir en la mentira que ofreces,
Aprender las dulces moralejas, las lecciones, los juegos y dar gracias a dios por la realidad que vivo?
Me tomaste por la fuerza para hacerme todo un hombre, soy el poder de esta tierra.
Tomaste a una mujer y le enseñaste a ser inferior,
Una esclava del más fuerte, nadie más que un huésped.
Me enseñaste a amar, a encontrar una pareja
Una mujer a mi servicio, pero tu amor es una violación.
Me dejaste hijos que sostener y distorsionar,
Para atarlos a tus reglas de normalidad hasta que se acostumbren
Les dí el alimento que vendes en las tiendas,
tenía entendido que era saludable, pero en realidad eran desechos.
Me quitaste mi salud con tu benevolencia de mierda,
Me quitaste mi dignidad con tu dependencia repartida en filas.
Me enseñaste a robar cuando quería compartir,
A tomar todo para mí y no sentir remordimiento.
Has suprimido mi visión con tu autoridad opresiva,
Los sueños y esperanzas casi se desvanecieron hasta asfixiarme.
Me hiciste sentir confundido hasta que aprendí
a obedecer todas las órdenes y nunca irritarme.
Yo grito en las calles y tu me quitas mi voz
Esta farsa de democracia no deja otra opción.
Has tomado mis ojos al punto en que ya no queda nada por ver
salvo abuso y destrucción, sin oportunidad de ser libre.
Me quitaste mi pensamiento, mis intentos por sobrevivir
para creer en tu mano, en tu arma y en tu biblia
Me enseñaste a matar en nombre del Señor
Me obsequiaste odio, cuando sé que existe el amor
Me enseñaste a matar en nombre del Señor
Me obsequiaste odio, cuando sé que existe el amor."
Hay alguien que merece el único duelo sin interrupciones Hay alguien atrapado al reverso de mi almohada e incluso ahí, guarda cautela y distancia Hay alguien que bajo ninguna circunstancia se encuentra con mi olvido por lo que enferma me he creído, me he sentido me he reconocido ¿Estás ahí? En el destino, en lo inevitable, en lo natural En esos días en que me salvaste En mi hogar temporal y en cada asombroso paisaje de sus cielos También en la ciudad En todas partes, nunca más Todavía, contrariada, pienso que hice lo correcto pero sigues ahí En el gran lago, en la garza blanca En las vías que cruzan el puente En las mañanas apresuradas En la estación del tren, haciéndote un drama Entre el silencio de millones de letras empastadas En cada erótico rincón de sus jardines Volando en tus brazos, sobre tus piernas Levitando si suspiras o si observas Reviviendo si creas Estoy curada, estoy de vuelta ¿Quién va a creer que me trajiste a casa?
Solía ser de las personas que no son partidarias del feminismo porque "creen en la igualdad". Solía pensar en las feministas como personas extremistas y traumadas; me mantenía alejada del tema, segura de estar en la postura correcta. Solía encontrarme ciegamente en una relación violenta. Salí de ésta con una hija. Nunca he sido religiosa, de hecho fui atea por mucho tiempo pero tampoco creo en las casualidades. Creo en que tuve una hija, una mujer, para entender el feminismo. La violencia de género está normalizada, maquillada. Es por eso que quien la señala es juzgado de "feminazi". Después de vivir con secuelas, después de tener que tragarme el miedo a poner en riesgo la integridad y salud emocional de mi hija, por el cariño y derecho que todos los niños tienen de ver y convivir con su padre. Después entendí que las "feminazis" no son crueles ni agresivas, sólo están hartas. Sólo son mujeres que han vivido la violencia de género quién sabe en qué formas y cuántas veces (y lamentablemente no sólo las feministas). No defiendo la hostilidad ni las incongruencias ideológicas, pero sí entiendo que después de vivir con miedo, todo en el mundo te parece riesgoso. Entiendo que es un mecanismo de defensa, entiendo incluso que si algunas han decidido renunciar totalmente al sexo opuesto, ha sido por desesperanza. Y no es que la mujer sea víctima sólo por ser mujer. No es que la mujer no sea capaz de ejercer violencia, de hecho por increíble que parezca parte de la misoginia más común viene por parte de las mismas mujeres, pues nos educaron para competir entre nosotras por la atención y el reconocimiento de los hombres. Nos educaron para servirles, para aguantar. Sí, para aguantar. Por eso es normal que tu novio te ignore porque así son los hombres, pero si tu lo ignoras eres una perra. Hay que aguantar. Porque es natural si te es infiel alguna vez, tienes derecho a enojarte pero vas a volver con él cuando todo pase, pero si tu le eres infiel eres la peor de las putas para siempre. Hay que aguantar. Aguantar sus bromas pesadas, sus pellizcos y/o mordidas, aunque te deje marcas o no te guste. Aguantar su indiferencia ante tu vida, tus gustos, incluso a veces ante tu presencia. Aguantar sus ganas de tener sexo aunque tu no las tengas; aguantar y complacer. Porque lo amas, porque no quieres perderlo, porque si lo pierdes va a llegar otra (competencia), porque lo necesitas para ser feliz. La indiferencia en una relación es violencia, las críticas, las prohibiciones, las posesiones, los chantajes, todo lo que duele es violencia, y si se vuelve crónico puede empeorar hasta dejar graves secuelas físicas y psicológicas. No es un tema irrelevante, este es el poder que le otorgamos al género, y es un poder respaldado por la sociedad de tal magnitud que lleva a los hombres a sentirse dueños del género femenino, a sentirse con derecho sobre cualquier mujer en cualquier circunstancia. Incluso sobre su vida. Odiar a los hombres no es feminista; no es feminista prohibirle al violento padre de mi hija que la vea. No se llama feminismo porque busque el beneficio de las mujeres, se llama feminismo porque las mujeres no vamos por ahí violando y asesinando hombres impunemente, porque las mujeres no tenemos posiciones importantes en sociedad que nos permiten comprar esclavos hombres y niños, porque una mujer de cuarenta años no va manoseando a un chico de dieciséis en el metro, porque un hombre no sabe lo que es el miedo a ser abusado sexualmente, porque nadie debería de vivir situaciones de violencia física o psicológica y sin embargo para las mujeres es lo normal, porque una mujer violenta es una puta perra, pero un hombre violento también es lo normal.
Te quiero llevar al paraíso en Japón, sembrar un jardín de bambúes para vos
Vuelves a ser un sueño...
Nunca leí de tu libreta todo lo que por mi sentiste Pienso que estuve cerca, quizá un poco cerca de decirte que soy un fragmento de tu alma Es tiempo de escribir nuestros errores Nuestros peores defectos nos condujeron hasta aquí a la imposibilidad de nuestros sueños Pero no te preocupes, que en otra vida somos una pareja de gatos callejeros a merced de Tokyo Y por ahí dicen que en un mundo redondo, si dos caminan opuestos, se terminarán reencontrando